Presenta Rafael Aviña “Orson Welles en Acapulco”, en el bello puerto del Pacífico.

Presenta Rafael Aviña “Orson Welles en Acapulco”, en el bello puerto del Pacífico.

La construcción de La Perla del Pacífico como puerto turístico en el libro “Orson Welles en Acapulco” de Rafael Aviña

 

Por Víctor Manuel Hernández

Página Facebook: Cinema Nostalgia

 

Orson Welles en Acapulco, nuevo libro de Rafael Aviña
Orson Welles en Acapulco, nuevo libro de Rafael Aviña

 

“Orson Welles en Acapulco (y el misterio de la Dalia Negra)” es el libro que escribió el investigador de cine mexicano Rafael Aviña, el cual será comentado por él mismo en una función gratuita de “La Dama de Shanghai”, este viernes 22 de noviembre a las 6 de la tarde en la Plazoleta de “La Quebrada”, en la zona centro de Acapulco, puerto que Aviña conoció desde niño y que durante sus viajes al puerto como turista o invitado a eventos de cine, destaca en su investigación hemerográfica para su publicación sobre la presencia de Welles en “La Perla del Pacífico” para filmar secuencias de su aclamada película “The Lady from Shanghai” (1947).

 

En este breve reportaje, se retoma a manera de resumen, las descripciones y datos que realiza sobre Acapulco, puerto pesquero que se convirtió en el primer destino turístico de México y de Latinoamérica para recibir inversiones cuya meta era desarrollar una infraestructura hotelera que contrasta con los barrios, ejidos y rancherías dentro o alrededor del puerto, que quedaron rezagados de ese modernismo que el gobierno de Miguel Alemán Velasco, cuyo nombre lleva la avenida más importante del municipio por sus negocios turísticos, destacaba en sus discursos, y que en sexenios posteriores tampoco se vio una planeación urbana.

En el libro, Aviña señala: “Acapulco era un lugar de ensueño para como lo mostraban las imágenes fílmicas captadas por Hollywood en cintas turísticas y  promocionales del puerto, que poco o nada tenían que ver con el Acapulco cotidiano.

 

Posteriormente se filmaron películas con más calidad en lo visual que en el guión, en donde se lucían las bellezas naturales del puerto”.

 

Bahía de Acapulco
Bahía de Acapulco

También afirma que en el cine nacional, la presencia de Acapulco inició con el documental etnográfico para dar el salto posteriormente a un cine de ficción cuyo telón de fondo era el impactante espectáculo natural de sus bellezas.

Acantilados de Acapulco
Acantilados de Acapulco

 

Añade: “El retrato cinematográfico de Acapulco, ya sea desde la visión de ensueño propuesta por Hollywood, o del rescate de su geografía como escenario para el cine nacional, se coloca muy lejos de ese otro puerto guerrerense: el Acapulco verdadero que se mece al vaivén de sus olas, entre lo cotidiano y la leyenda, la realidad y la ficción, la vigilia y el sueño y los recuerdos y los hechos”.

 

Además reflexiona: “Un Acapulco, cuyo destino era transformarse y convertirse en un punto turístico de gran envergadura y en el que intervendrían, para ese fin, importantes factores políticos, sociales y económicos y, a su vez, un destino implacable. Su evolución adquirió enormes proporciones a partir del alemanismo”.

 

En la extensa investigación que realizó durante varios viajes a Acapulco para enriquecer el contexto histórico del libro, señala que un primer antecedente de desarrollo económico para el puerto, fue la apertura de la carretera México-Acapulco a finales de 1927, seguido por la inauguración de los vuelos comerciales México-Acapulco-México en 1934.  También destaca que en el periodo del presidente Miguel Alemán (1946-1952), se construyó la Costera Presidente Alemán, inaugurada en 1949, además de los cambios que reubicaron el aeropuerto de Pie de la Cuesta –activo de 1946 a 1954- a la zona de Puerto Marqués en 1954.

 

Caleta y Caletilla
Caleta y Caletilla

Por otra parte, señala que la Costera Miguel Alemán se pavimentó desde Caleta hasta la base naval, así fue como se desarrolló el “Acapulco Tradicional” (La Quebrada-Caleta-Centro-Hornos-Papgayo) y el “Acapulco Dorado” (Condesa-Costa Azul-Icacos) desde los años 1950’s hasta la actualidad.

 

Acapulco: La Quebrada
Acapulco: La Quebrada

Con respecto a los inicios del desarrollo turístico del puerto, recuerda que  cuando llegaron los primeros visitantes al puerto, entonces pesquero, se crearon los primeros hoteles y casas de huéspedes, como la de Rosendo Pintos, afamado personaje acapulqueño, quien abrió en 1928 junto a su esposa, una casa de huéspedes llamada “La Costeña”, que cerró sus puertas en 1934, año en el que Pintos abrió el hotel Las Américas en la parte alta de los acantilados del ahora fraccionamiento Las Playas. Otros hoteles de la época fueron: La Marina y El Papagayo. También destacó el Hotel Club de Pesca, inaugurado en 1947; y otros hoteles como Las Anclas, El Faro o Recreo de La Quebrada que dieron pasos importantes para fomentar el turismo acapulqueño.

 

 

Asimismo cabe destacar que en 1935 abrió el hotel El Mirador, construido sobre La Quebrada, un cerro que ventila al centro de Acapulco, donde en 1917 se construyó una calle en la terracería que permitía subir hasta la parte alta del cerro, la cual fue pavimentada en 1932 junto con la construcción de una plaza que se usaba para bailes populares.

 

Según el investigador, la popularidad de La Quebrada inició en 1934, cuando en los acantilados que rodean al célebre cerro, un grupo de audaces jóvenes iniciaron sus impresionantes clavados a 35 metros de altura, naciendo así la leyenda de los clavadistas. La popularidad de estos deportistas amateurs ayudó a que el Hotel El Mirador se convirtiera en un célebre lugar por sus “bungalows”. En 1949, el célebre playboy y amigo de las estrellas de cine de Hollywood, el empresario suizo Teddy Stauffer, le vende la idea al propietario del hotel El Mirador, el empresario veracruzano Carlos Barnard, la idea de crear un centro nocturno cuya vista se orienta  a la formación rocosa de donde se avientan los clavadistas, teniendo como fondo el Océano Pacífico, naciendo así el célebre restaurante “La Perla” y su famoso espectáculo de “Los Clavadistas”, además de su famosa pared de con las huellas y firmas de celebridades del cine. Sin olvidar sus albercas de agua de mar llamada “La Poza” y “Las Tortugas”, unidas por un arco llamado “Puerta del Cielo”.

 

 

 

Aviña también menciona otro célebre hotel ubicado en la parte de los acantilados del cerro: Los Flamingos, inaugurado en 1932, el cual destaca por su fachada color flamingo, con su pasillo donde cuelgan fotografías de los célebres personajes que se han hospedado. Su famosa suite “Casa Redonda” fue  habitada por el célebre “Tarzán” de Hollywood, Johnny Weissmuller, quien vivió durante los años 1950’s hasta 1962.  De hecho, en 1954, varios actores que formaban parte la “pandilla de Hollywood” (Johnny Weissmuller, John Wayne, Red Skelton, Rex Allen, Fred McMurray, Erroll Flynn, Roy Rogers, Richard Widmarck y Cary Grant) compran el hotel y lo convierten en un club privado hasta 1960, año el que su asesor Bob Ross decide operarlo como hotel. Posteriormente fue administrado por otros gerentes.

 

La investigación del libro también incluye otros datos históricos para el turismo y la cinefilia: En 1948 abre el hotel Las Américas, ubicado en la punta del cerro de Los Cañones en el Fraccionamiento Las Playas, en donde María Félix y Agustín Lara pasaron su luna de miel. De hecho, hay un bungalow llamado “María Bonita”, canción que el célebre compositor compuso a su musa y esposa, evocando a Acapulco.

 

Por otra parte, en la parte alta de los acantilados de un cerro frente al de La Quebrada, se construyó el Hotel Casablanca, que abrió en 1945, y que se hizo célebre por su centro nocturno Ciro´s, administrado por el promotor de Acapulco, Teddy Stauffer. Además de aparecer en algunas escenas en la película “La dama de Shanghai” (1947).

 

Hotel Casablanca
Hotel Casablanca

También destacan otros hoteles ubicados en al ahora Acapulco tradicional, como el Hotel Del Monte, erigido en 1940 en el cerro de las iguanas, ahora barrio de la Pinzona; el Hotel Las Hamacas, inaugurado en 1942; y el Hotel Caleta, construido en 1950 sobre rocas de la playa Caleta, frente a la playa Roqueta.

La Roqueta
La Roqueta

 

 

En su libro “Orson Welles en Acapulco”, Aviña cita la descripción que hace el cronista Rosendo L. Pintos en 1943, sobre el ahora lujoso “Acapulco Diamante”, que abarca la bahía de Puerto Marqués: “Acapulco y el Marqués están unidos por el mismo cerro. La bocana de Acapulco la forman las puntas de El Grifo y La Bruja; y la bocana del Marqués la forman las puntas de La Bruja y El Diamante. Al otro lado de El Marqués y al terminar esta laguna, aparece esta en toda su espléndida belleza la playa del Revolcadero, la playa de los Coyotes y playa del Papagayo, que están cerca del cerro que forma la punta del Diamante”.

 

Con respecto al transporte que se utilizaba para llegar al puerto, Aviña afirma que en 1927 entraron los autobuses a Acapulco a través de la empresa Estrella de Oro, la cual en 1955 introdujo autobuses con aire acondicionado. Por otra parte, en 1946, las rutas llegaban al aeropuerto localizado en Playa Hornos, donde actualmente se ubica el parque Papagayo, y que operó de 1946 a 1954, año en el que se trasladó a Puerto Marqués, donde actualmente forma de la Zona Diamante de Acapulco.

 

 

Créditos:

Fotos: Fotogramas de la película “La Dama de Shanghai” (1947)

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